Llueven vacas: 'La maquinaría del maltrato, fase por fase'

LLUEVEN VACAS por Janire Zurbano - Cinemanía (4 de diciembre de 2017)

“Eres molesta sin llegar a ser pesada. Eso es bueno”, le dice Fernando a Margarita en Llueven vacas. El filme muestra a una pareja que lleva al extremo un peligroso juego en el que él impone y modifica la realidad, mientras ella acata. Películas españolas como Te doy mis ojos o Solo mía ya han llevado al cine el retrato más crudo y sobrecogedor de la violencia machista. Aunque la original propuesta de Fran Arráez, basada en el libro de Carlos Be, es mucho más arriesgada en su forma y ejecución que sus predecesoras, resulta igual de efectiva.

Planos fijos, efectos sonoros mínimos, un único escenario… El director se desprende de cualquier artificio o distracción para, a través de una puesta en escena teatral, centrar la atención del espectador en unos diálogos silenciosamente atronadores (“Por un día que te arrastres no te va a pasar nada”). Así, en un entorno casi claustrofóbico, nos obliga a mirar a los ojos al ‘malo de la película’, la maquinaría del maltrato, fase por fase: la manipulación, la distorsión de la realidad (la protagonista termina creyendo que no tiene madre o que no puede andar, una genial alegoría de la influencia que ejerce su verdugo), los insultos, el aislamiento, la dependencia, el miedo y la violencia física. Todo ello a través de doce actores en la piel de estos dos personajes, recordándonos que cualquiera podría ser Margarita o Fernando. El filme deviene en un metafórico y poderoso llamamiento contra esta enfermedad social que se reproduce una y otra vez.






¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios