Malas hierbas: 'Carlos Be es un niño gamberro con sólida formación clásica'

MALAS HIERBAS - Tragycom (5 de diciembre de 2017)



Carlos Be es un niño gamberro con sólida formación clásica. Vuelve a los escenarios tras otro descenso extremo a los infiernos en una deriva que rozaba los límites del teatro posible. Como todo buen superviviente, explora territorios habitables y se asienta, por el momento, en el recinto de la comedia de crítica social.

Carmen Mayordomo (con un parpadeo tumba elefantes) se apodera de la acción y con Joan Bentallé y Lidia Navarro montados en el mismo trineo, se lanza monte abajo en un slalom de metas predecibles. Aunque Malas hierbas es una obra de estructura clásica excelentemente contada, con las dosis adecuadas de intriga y suspense, con el factor sorpresa en su justa medida, ¿qué le hace ser distinta y atractiva? Parte de todo ello reside en la pluma bien cortada de Carlos Be, experto en la creación de ambientes. Al texto, muy actualizado, no se le escapa detalle en el universo de las comunicaciones telemáticas y el mundo sociopolítico. La dirección, firme pero sensata, logra meter en vereda a almas ricamente ingobernables como nuestro trío de actores. El decorado es sencillote y eficaz al recrear un espacio unitario para toda la acción. El vestuario, la iluminación y los perfectos espacios sonoros (no es la primera vez) arropan y enriquecen una trama que engancha.

Quienes esperen encontrar referencias actuales y risa fácil van a toparse con un texto ingenioso, inteligente, divertido y ágil, bastante más atemporal que lo que el otro teatro de consumo ofrece por ahí. Joan Bentallé, a pesar de su papel lineal, defiende con su voz y su saber estar la transición dramática hacia su posición final de víctima. Lidia Navarro sorprende con un papel cómico en este triángulo de intereses y alianzas estratégicas. Sus registros son creíbles dentro del disparate que su atuendo ya anticipa. De Carmen Mayordomo (grande y poderosa) ya está todo dicho.

No nos perdamos el cartel, tan descriptivo como el título, tan hermoso y simbólico como los buenos editoriales, tan cuidado como todo lo que la mente perversa de Carlos genera, tan inocente como su mirada, tan culpable como todos.

Lo mejor: La perversa realidad que rezuma su humor.

Lo peor: Que corra el riesgo de pasar como una comedia más.

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Más información y reservas en la página del Teatro Lara

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