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Cara Be: Nada que perder o la lucha por las ideas

Nada que perder es de las pocas obras de la cartelera madrileña que repetiría. Digo más, incluso: es de las poquísimas que he repetido. Eso sí, ha transcurrido una temporada completa entre una función y la otra; tan solo para comprobar que la precisión, vigencia y necesidad de este montaje en torno al hombre y su relación con la justicia siguen a la orden del día.

En el teatro bueno se lucha por las ideas. Nada que perder trata sobre la justicia platónica, la inasible, la "justicia natural" como la denominan sus autores, aquella corporeizada en un felino que acaba siendo sacrificado por el hombre, pero que ya fue preso, humillado y descabalado en tiempos inmemoriales. A esa fiera solo se le puede mirar de hito en hito cuando lo has perdido todo, cuando no tienes nada que perder. Solo entonces el hombre puede vislumbrar esa justicia superior, tan fugaz y ajena a nuestros propósitos mundanos.

Un trabajo donde destaca la comunión teatral de las partes implicadas: los intérpretes Marina Herranz, Javier Pérez-Acebrón y Pedro Ángel Roca; los autores QY Bazo, Juanma Romero y Javier G. Yagüe; y la dirección de este último. Esta armonía como compañía se revela en la escena y cautiva al espectador que entiende y atiende las cerca de dos horas que dura el montaje. Para finalizar, me gustaría retomar la frase con la que he abierto esta crítica y añadir que no solo debería repetir el público en una función así, sino que funciones así deberían repetirse en muchos más teatros. Quizás ese fuera el teatro ideal: aquellos escenarios donde siempre encontraras montajes tan acogedores, audaces y prósperos como Nada que perder.



Visto en la Sala Cuarta Pared (Madrid) el jueves 9 de marzo de 2017 y el viernes 12 de enero de 2018
Más información en la página del teatro

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