Malas hierbas: 'Una comedia de altos vuelos y baja burguesía, inteligente y carcajada asegurada'

MALAS HIERBAS por Miguel Gabaldón - Notodo (4 de enero de 2018)



Una comedia de altos vuelos y baja burguesía, inteligente y carcajada asegurada

El estafador, su mujer y su amante. Así podría titularse también la última obra de Carlos Be, Malas hierbas, que acaba de echar raíces en el Teatro Lara, puesto que esos son los tres personajes de esta función, una comedia negra que nos habla de la avaricia, la ambición, la mentira y el poder con ingente mala leche y regada con coñac. Aunque el texto es original y escrito por el dramaturgo Carlos Be (de quien ya hemos visto Peceras o Elepé), la obra está inspirada en La Muralla de Joaquín Calvo Sotelo. Con ella, se quiere rendir homenaje a la que fuera una obra fundamental para la supervivencia del Teatro Lara hace ya más de medio siglo cuando se encontraba en horas bajas.

Malas hierbas es una función cínica y crítica con el ser humano, pero a la vez tremendamente fácil de ver (quienes sigan a este autor reconocerán un cierto poso de amargura, pero esta vez sin los hostiazos a los que nos tiene acostumbrados). Una comedia con una puesta en escena deliciosa (fantástico ese salón que se recrea en los bajos del Lara), estéticamente deudora del Hollywood melodramático de los años cincuenta y la comedia de los sesenta, y tres intérpretes perfectamente engrasados que ofrecen una velada más que entretenida (que no banal).

Joan Bentallé resulta sencillamente perfecto como ese estafador investigado por la policía, que lleva años apropiándose de los inmuebles de los demás. Sólido, fanfarrón y con una evolución perfectamente creíble. Lidia Navarro por su lado, desde su aparición en un mono de leopardo que bien podría pertenecer a Kim Novak, destila el sex-appeal naïf tan típico de las comedias slapstick hollywoodienses con esas típicas amantes (que sólo parecen) tontorronas. Y Carmen Mayordomo se come la escena, como siempre, con el papel de esa esposa cornuda, una especie de Lady Macbeth del barrio de Salamanca. Maravillosa, llena de bilis y de inquina. Qué gusto que da.

Carlos Be nos regala así una función “amable” (siempre entre comillas) dentro de su carrera. Una comedia de altos vuelos y baja burguesía, inteligente, de ritmo perfecto y carcajada asegurada. Perfecta para pasar una tarde de fin de semana redonda. ¿Otro coñac?

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Más información y reservas en la página del Teatro Lara

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