Malas hierbas: 'Una farsa grotesca e inquietante, cuajada de mala leche y macerada en sarcasmo'

CARLOS BE CON MALAS HIERBAS: ¡JO, QUÉ TROPA! por Luis de Luis Otero - Periodistas (16 de abril de 2018)



En esta obra se cuenta una historia de egoísmo que viene de atrás. En los años cincuenta, Joaquín Calvo Sotelo, estrenó La muralla una (doblemente) valiente comedia por venir de quien venía (un intelectual vinculado a las jerarquías del régimen) y por tratar lo que trataba (la crisis de conciencia que lleva a un vencedor de la Guerra Civil a devolver los bienes de los perdedores con los que se enriqueció injustamente, lo que desatará reacciones –cuanto menos controvertidas– entre los miembros de su familia).

En pleno siglo XXI el dramaturgo Carlos Be recoge el guante de Calvo Sotelo y acerca ¡y cómo! la función a la España de 2018, ¿la España post crisis?

Con una enorme inteligencia, Carlos Be opta por sustituir los zascas y pellizcos de monja de la comedia de Calvo Sotelo por puñetazos a la barriga y elabora una farsa grotesca e inquietante, cuajada de mala leche y macerada en sarcasmo en la que tres personajes inician una danza tribal y mezquina en sus intentos por no perder comba, posición y, sobre todo, dinero.

Joan Bentallé interpreta con tino, humor y contención a un especulador egoísta, acorralado y aturullado a quien le explota la burbuja en la cara y a quien rodean, como dos brujas de Macbeth pasadas por la Latina, su esposa (una incomparable Carmen Mayordomo como una histriónica e hierática –por asombroso que pueda parecer– Barbara Stanwyck de Malasaña, aquejada de señorío e hipocresía) y su amante (una Lidia Navarro en estado de gracia como starlette sin destino a la gloria).

Poco a poco, a un ritmo de vértigo, con un humor tan certero como oscuro, con una maldad tan encantadora como efectivas, las dos mujeres irán devorando a su hombre, dejándole sin salida, convirtiéndole en lo que siempre ha sido un patético pelele mientras el espectador no puede dejar de recrearse ante el despliegue de mezquindades, ante la exhibición de miserias, ante el festín de egoísmos tan reconocibles, tan ciertos, como disfrutables.

*   *   *

Más información en esta misma página
Calendario y reservas

¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios