La caja Pilcik

Premio Serantes de Teatro 2008

Un teatro de la sombra
Prólogo de José Henríquez
Edición de Artezblai (2009)

Dice Petr Petlan, el curioso protagonista (y a ratos, narrador) de La caja Pilcik: «Todo es doble. Falso o verdadero. Y mi vida hace tiempo que se volcó hacia lo verdadero. Lo falso sigue existiendo, por supuesto, la sombra necesita del sol para existir. Sin contorno no hay perfil. El bien... y el mal. Conceptos indisolubles» (Segundo Acto, escena 11). Y también, en dos ocasiones, declara: «Soy feliz» (Primer Acto, escenas 5 y 6). Y más adelante, al describir su invento, Petr propone: «La caja es, en realidad, una caja. Una caja muy normal», y pone en boca del Inspector Sperl: «En ello reside toda su monstruosidad. En su normalidad».
A través de las obras que conozco de Carlos Be (La extraordinaria muerte de Ulrike M., Llueven vacas, Origami, Achicorias y La caja Pilcik) he ido descubriendo un teatro inquietante, que como lector (y espectador, en Achicorias, que tuve ocasión de ver en Madrid el pasado diciembre) me altera, me pone nervioso, me hace revolverme en la silla. Su teatro se mete de cabeza en la perturbadora fascinación del mal, de la sombra, de «la monstruosidad de la normalidad», parafraseando a su Inspector Sperl.
Petr Petlan es un hombre normal, feliz, poético a ratos, atractivo... y monstruoso, todo al mismo tiempo. Un Jeckyll Hyde sin fisuras. Entre las aparentes normalidades que escarba su escritura, sobresale la violencia en sus muchas expresiones (política, social, familiar, personal, sexual...). Sin embargo, Carlos Be no hace registro o documento de ella; mete las manos y abre los pliegues de luz y sombra, del horror y su fascinación, de lo oculto y lo abierto en violentos ficticios que nos remiten a una galería reconocible en las normalidades monstruosas que vamos descubriendo en nuestras sociedades, en las dictaduras, en el terrorismo privado o estatal, en los hogares... Asume el riesgo de jugar en el filo del cuchillo de la exhibición, y el peligro añadido de la atracción de la obscenidad puesta en papel y escena, y de la inercia que alimenta la carnaza mediática y espectacular. Desde su primera obra que leí (La extraordinaria muerte de Ulrike M.) hasta ésta, veo que sortea estos riesgos con cada vez mayor sutileza y contención, de manera que la ficción se enriquece en planos y pliegues, y ahonda la inquietud y la participación del lector (y, ojalá, la del espectador).
Entre las formas y tradiciones que resuenan en La caja Pilcik y que hacen de su lectura un ejercicio peligrosamente fluido y atractivo se me ocurren los cuentos tradicionales y los relatos góticos. Hay una taberna donde se cuentan historias, un bosque con supuestas hadas, brujas y un Ogro o Vampiro Feliz que come carne humana; tiene su particular Casita de Chocolate y su peculiar jaula de engorde; los niños juegan a la gallina ciega y otros corros crueles...
¿Y por qué Carlos Be se fue hasta Bohemia? Echo en falta en España ficciones que se adentren en los bosques y sombras de nuestra normalidad histórica.

Intérpretes: 6 actores y 3 actrices (variable)
Obra descargable en PDF: Para leerla, escribe a hola@carlosbe.net
Año de creación: 2008
Estrenada en: Serantes Kultur Aretoa (Santurce, 2009)
Publicada por: Artezblai (2009)
Traducciones: Eslovaco (para leer esta traducción, escríbenos a hola@carlosbe.net)




© Vídeo: Mosaico Mercurio Producciones (Santurce, 2009)
© Portada: Artezblai (2009)

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